De nada

Cuando el silencio se apodera del tiempo que en ilusiones no gasta y el sueño no juega a conjugarse..cuando no hay luz más allá de aquella lejana farola que ilumina con desgana , cuando no hay río con cabida para tanta lágrima derramada , cuando la amargura muerde y la muerte amarga, cuando la vida no entiende de razón ni sentido..cuando la vida no entiende de nada.

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Sonrisa

Fue una de esas sonrisas para enmarcar, de las que conquistan..de las que no se olvidan, de las que hacen temblar hasta las pestañas..una sonrisa sincera, de veras , sin trucos ni artimañas..fue tu sonrisa traviesa sin trampas la que atravesó mi mirada, la que sin apenas tiempo me ganó sin mediar palabra.

La inspiración está de vuelta

Esta locura no es más que la razón de mi equilibrio, de esta especie de delirio, que me empuja al precipicio de querer contar..y sigo..que no falten las palabras, ya sean absurdas, ilógicas o baratas..que no falte el sentimiento, de ese que desnuda suspiros al viento, que se aviva con sonrisas y se apaga con lamentos.

Benditas sean las letras..y su inspiración eterna.

Ficticio

Solo preguntaste..pero soy demasiado tímida para enseñarlo por ahí.
Probablemente por eso me guste tanto usar gafas de sol.


Pero no puedo negar que estoy aplazando los hechos, me gusta evitar la confrontación, quitarle tacto a la situación, seguir observando desde el lado opuesto.

El problema es que a veces me cuesta aguantar la respiración, me puede esta sensación, me puede la aprensión.

El no tener la respuesta a tanto lío, el tener que creer o no creer en mi desvarío.

El acabar frente al mismo camino, sin saber si en esta ocasión será acierto o desatino.

Pero la sensación no deja de ser abrumadora, y tú, solo preguntaste..o solo lo supuse.

Me temo que todo se queda en ficticio, en armar una historia sin ni siquiera tener los hilos..

Siempre me gustó eso de sumergirme en las contradicciones.

Y es que, no es vergonzoso estar loco, dependiendo de cómo te lo tomes.

Intento

Si es cierto esto de que la vida son etapas, quizás me encuentre ahora en una de las etapas más impredecibles de mi vida. La etapa del miedo, la incertidumbre, pero también de la esperanza.

Quieras o no, son demasiados los estereotipos e ideales que rondan por nuestra cabeza desde que venimos a este mundo. Todos crecemos con la idea de que tenemos que encontrar un buen trabajo, tener y cuidar de una familia y que de alguna manera u otra, terminaremos encontrado una vida placentera.

Dibujamos un croquis en nuestra cabeza y comenzamos a vivir en torno a ello. Siempre pensamos en cómo será nuestro futuro. Tenemos una gran capacidad para idealizar e imaginar lo estereotipado, y pocas veces tenemos en cuenta que podemos acabar dando con lo ‘imaginable’.

Porque la incertidumbre asusta, y mucho. El no saber qué será de ti en 10 años desconcierta. Te recuerda que ahora viene lo complicado, el luchar por lo que quieres, el ganarte tus propios méritos, porque todo no viene masticado.

Todo esto no son más, que meras conjeturas que se me vienen a la cabeza, cuando oyes esas voces que en ocasiones se intentan entremeter en tu camino, más como barrera que como consejo, por aquellos que siempre escogieron el camino fácil o que ya nacieron dentro de él casi sin quererlo.

No sé muy bien que opina el mundo de mí, pero sinceramente poco me importa, yo sigo jugando a la orilla del mar, observando como la marea arrastra y trae cosas nuevas cada día, uniendo lo que nunca tuve, con lo que me atreví a intentar y con lo que jamás debí haber intentado.

Y puede que me arrepienta de varias cosas en esta vida, pero nunca de no haberlo intentado. Porque al fin y al cabo, no somos más que lo que hacemos y lo que no nos atrevemos a hacer. Y  lo peor de los sueños no es el no cumplirlos, sino no el no tener con que soñar.

Flechazo

Fue una noche de esas de luna llena, en las que te paras a observar como brilla aquello que ilumina el cielo.

Nada parecía especial, excepto ese detalle. Porque sin la potente luz de aquella luna,  difícilmente hubiera visto tu rostro con tal claridad.

Fue a la salida del pub. Yo estaba encendiéndome un pitillo. Cuando levanté la cabeza tras la primera calada, te vi. Parecías tan hermético tras aquella cortina de humo..

Nuestras miradas se cruzaron y yo me apresuré a darle otra calada al cigarrillo.

Casi sin quererlo comencé a experimentar una sensación extraña y decidí buscar en mi bolso el lápiz de labios, necesitaba distraerme de todo aquello. Y cuando alcé la mirada de nuevo, ahí estabas tú, a tres pasos de mí.

No me quedaba cigarrillo suficiente para calmar mis nervios…Era cierto aquello del flechazo, solo hacían falta tres pasos.

500 Days of Summer

500 Days of Summer

Un domingo cualquiera

Amanece muy temprano, ya que con eso del cambio de hora, ni si quiera estás segura de que los dígitos que aparecen en la pantalla de tu teléfono sean los correctos.

Parece un domingo cualquiera, te levantas, te tomas tu café solo sin azúcar y una tostada con una cucharada de margarina, porque aún hay que seguir manteniendo la dieta.

Y como seguía siendo un domingo cualquiera, decides ir a hacer senderismo al pueblo vecino.

Seguramente, cualquier persona aficionada a esto del senderismo tildaría nuestro recorrido como ‘un paseíllo por el monte apto para mayores de 65 años’. El camino se hizo muy corto, y quizás pasamos más tiempo charlando que andando. Mientras Laura se paraba sufriendo mareos, y Mamen decía eso de ‘estoy muerta’, yo certificaba que lo de recorrerme el paseo marítimo todas las tardes estaba consiguiendo mejorar bastante mi capacidad física.

Y aunque no hiciéramos la ruta del siglo, al menos nos sirvió para disfrutar de bonitos paisajes y de que, aunque ya vayamos a entrar en Noviembre, aún hace calor, bastante calor por la Costa del Sol.

Y claro, para rematar como buenos españoles, no podía faltar esa cañita en el bar, y el ratito de charla. Y no sé, si porque estaba hablando con alguien que no conocía o porque desde que llegue de Australia tengo un cúmulo de cosas en mi cabeza que no hacen más que estresarme. Pero, escuché esas palabras que tantas veces he oído de ‘haz realmente lo que te gusta, si tienes la oportunidad hazlo’. Y todo esto partió cuando hablábamos de mi pasión por la música. Desde que era pequeña, que me grababa mis canciones preferidas de la radio, hasta cantar a escondidas ensayando distintas voces..y es que si hay algo en esta vida con lo que realmente disfruto (aparte de escribir) es con la música. No hay un solo día en mi vida, en el que me vaya a la cama sin oír una canción o sin canturrear. No podría vivir sin música.

Pero, tal como dije en esa conversación entre cañas, es algo que ya doy por perdido, porque soy consciente que difícilmente me dará de comer, y que es muy complicado moverse en ese mundo, así que hace mucho que decidí tirar la toalla con este tema. Dejémoslo como hobby, así al menos suena más poético.

Y con esto de tirar la toalla, se me viene a la mente el momento actual que atravesamos en España. Cada vez hay más pobreza, más desahucios, más políticos corruptos, más recortes en los derechos más esenciales..más injusticias.

Y nos quejamos, mucho, pero casi siempre en la barra de un bar, durante el almuerzo en casa o tomando un café con los amigos. Pero no vamos más allá. Nos pierde la boca y el cabreo fácil instantáneo, que nos dura lo que da de sí el café o la tapita de turno. Todos nos quejamos, pero no hacemos nada. Seguimos embobados con la televisión, escuchando idioteces del político de turno diciendo que ya estamos saliendo de la crisis o viendo si Neymar marcó un gol o Cristiano Ronaldo clama un penalti.

Nos echamos las manos a la cabeza e incluso nos ponemos a llorar cuando vemos a Toñi Moreno (La Toño) gritando ‘toma yaaa’ en la sobremesa.

Y terminamos siempre haciendo lo mismo, mucha queja, mucha palabrería, y mucho conformismo. Todo de cara a la galería, que todos sepan que tú también estás indignadísimo, pero que cuando vuelvas a tu casa esa indignación se dormirá contigo y ya volverá a salir otro día, y que este problema lo solucione otro.

Y es jodida, pero jodidamente triste y frustrante esta situación. El ver como un país, se deja ningunear y se conforma con pensar que algún día saldremos de esta.

Ver como la juventud vive más pendiente del doble check de un mensaje en whatsapp o de cómo posturear en sus fotos de Facebook para tener más ‘me gusta’, es ya no jodidamente triste, sino jodidamente asqueroso. Ver como los niños, saben limpiar de ‘caquita’ al Pou o manejar la Play Station al dedillo, pero que eso de leer un libro, ya les cueste más.

 O cómo los políticos restauran, ‘trimodifican’ o se cargan nuestra educación, sin ni siquiera pensar que quizás ahí esté la clave para formar a una nueva generación, con una conciencia ‘real’.

Pero España, desafortunadamente, sigue siendo ese país de pandereta. Así que,  así seguimos, y seguiremos, conformándonos, esperanzados a que alguna vez ‘todos’ nos pongamos de acuerdo y seamos conscientes de que aquí los jodidos somos todos, y que la solución también corre de nuestra parte.

Mientras tanto, siempre nos quedarán el fútbol y las fiestas, nuestras cortinas de humo favoritas.

Y esto no era más que un domingo cualquiera, pero de estos que se hacen largos, en los que piensas incluso en tu futuro, de esos que te hacen pensar de que aquí estás perdiendo el tiempo..ojalá me equivoque.